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LaRecaraba

LOS LOROS DEL PARQUE

LOS LOROS DEL PARQUE Me encanta el parque de detrás de mi casa. Bueno, no es exactamente el de detrás, queda un pelín retirado (como 200 metro), pero me encanta. Paso por él, por lo menos, tres veces al día: a las siete y media,cuando voy a trabajar, a medio día, cuando vuelvo y por la noche... si voy a correr. A cualquir hora tiene su encanto, aunque para ser sincera, por la mañana es cuando menos lo disfruto. No porque vaya dormida... que podría ser, sino porque siempre llego tarde a coger el bus y me toca correr, parque a través, para pillarlo a tiempo.
Yo lo prefiero a las cuatro,cuando llego de la oficina. Me gusta pese al calor y al hambre,porque a esa hora no hay nadie y apetece sentarse debajo de un árbol, a la sombra, y dormir la siesta. Todos los días lo recorro despacito fijándome bien en los detalles: la velocidad lenta de la corriente en las fuente, los insectos y especialmente los pájaros.
Gorriones, lavanderas, petirrojos, golondrinas, vencejos y...loros!!!!
Cotorras, loritos verdes y grises yagos.
Y es que es esa hora, las cuatro, la que eligen para estar más activos. Quizá sea por el calor, que les recuerda ese clima tropical del que nunca difrutaron, el caso es que a esa hora se les ve volar y se les escucha gritar.
Su origen es algo incierto, pero descartando la remota posibilidad de que hayan decicido emigrar desde el trópico a canillas, lo más seguro es que desciendan de todos esos loros perdidos, que en algún momento habitaron las terrazas y cocinas de madres y abuelas en los 80 (en mi familia a todos les dio por lo mismo y todo el mundo tenía un loro en casa... en fin).
El caso es que se han hecho fuertes, desterrado a las palomas del palomar del parque y convertido a las abuelillas en sus mejores aliados.
Ahora el parque es su hogar. No conocen dueño ni jaula, sólo la libertad de volar entre pinos, alternar con los gorriones y dormir en un palomar. Curiosa vida para vida para un loro verde, pero...qué grande!!!!

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